Los cuervos negros

De una entrevista publicada hoy en “El País” a un superviviente del campo de concentración de Auschwitz, que formo parte de los Escuadrones Especiales que trabajaba en los crematorios, a propósito de un libro que cuenta su experiencia.

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/teniamos/eleccion/Mataban/trabajaban/elpepusocdmg/20100523elpdmgrep_6/Tes

Como el periodista le pregunta sobre lo que de asunto tan delicado escribió Primo Levi, y éste es criticado sin que se profundice sobre la cuestión, me ha parecido interesante (para mi mismo y, a lo mejor para otros también) recordar lo que dijo realmente, de ahí estos extractos de su libro “Los hundidos y los salvados” . La cosa queda clara. ( Como siempre, aconsejo la lectura de la Trilogía de Auschwitz, de Primo Levi, para conocer mejor a nuestro demonio)
EL PAIS PREGUNTA: Coincidió usted en el campo de exterminio con Primo Levi [escritor judío italiano autor, entre otros libros, de Si esto es un hombre, un relato sobrecogedor sobre su estancia en Auschwitz] . ¿Qué le parece lo que escribió sobre los comandos especiales?

RESPUESTA: Primo Levi hizo cosas que no debió hacer. Escribió mal de los que trabajábamos allí. Dijo que éramos los cuervos negros. ¡Ojalá hubiera sido yo un cuervo negro para poder salir volando de allí! Mejor eso que dejar de ser persona y convertirte en un número. No teníamos elección. Trabajando no pasabas frío, dormíamos junto a los hornos, y comías un poco más. Mientras yo estuve allí, entre septiembre y noviembre de 1944, mataron a 741 sonderkommandos. Y antes de que yo llegara, a algunos cientos más. De más de 1.000, solo nos salvamos 70 u 80. Y con mucha suerte.

PRIMO LEVI: “LOS HUNDIDOS Y LOS SALVADOS””Un caso limite de colaboración ha sido el de los Sonderkomandos de Auschwitz y de los demás Lager de exterminio (campos de concentración). Aquí dudamos en hablar de privilegio: quien formaba parte de ellos tenia el único privilegio (¡y a que precio!) de que durante algunos meses comía lo que quería, pero no podía ser envidiado. Con esa denominación convenientemente vaga de Escuadra Especial nombraban las SS al grupo de prisioneros a quienes era confiado el trabajo de los crematorios. A ellos les correspondía imponer el orden a los recién llegados (con frecuencia totalmente ignorantes del destino que les esperaba) que debían ir a las cámaras de gas; sacar de las cámaras los cadáveres, quitarles de las mandibulas los dientes de oro; cortar el pelo a las mujeres, separar y clasificar las ropas, los zapatos el contenido de las maletas; llevar los cuerpos a los crematorios y vigilar el funcionamiento de los hornos; sacar las cenizas y hacerlas desaparecer. La Escuadra Especial de Auschwitz contó, según los periodos, con una cantidad de integrantes entre setecientos y mil.””Durante los primeros tiempos eran elegidos por las SS entre los prisioneros registrados en el “Lager”, y hay testimonios de que su elección dependía no solo de su fortaleza física sino también del estudio cuidadoso de su fisonomía.””Las Escuadras Especiales”, como portadoras de un horrendo secreto, estaban rigurosamente separadas de los demás prisioneros y del mundo exterior. Pero como bien sabe quien quiera que haya pasado por experiencias semejantes, no hay barrera que no esté exenta de algún resquicio (…) Algunos han testimoniado que a aquellos desdichados se les daba gran cantidad de alcohol y que estaban permanentemente en estado de embotamiento y de postración total. Uno de ellos ha declarado: “En este trabajo, o uno enloquece desde el primer día, o se acostumbra”. Y otro: “Es verdad que hubiera podido matarme o dejarme matar, pero quería sobrevivir, para vengarme y dar testimonio de todo aquello. No creáis que somos monstruos, somos como vosotros, aunque mucho mas desdichados” (…) Por parte de estos hombres que han conocido esta privación extrema no podemos esperar una declaración en el sentido jurídico del termino sino otro tipo de cosa, que esta entre el lamento, la blasfemia, la expiación y el intento de justificación, de recuperación de si mismo. (…) Haber concebido y organizado las Escuadras ha sido el delito mas demoniaco del nacionalsocialismo. (…) Mediante esta institución se trataba de descargar en otros, y precisamente en las víctimas, el peso de la culpa, de manera que para su consuelo no les quedase ni siquiera la conciencia de saberse inocentes. (…) Nuestra necesidad y nuestra capacidad de juzgar tropieza cuando se encuentran con la Escuadra Especial….Por que aceptaron aquella tarea?Por que no se rebelaron, porque no prefirieron la muerte?…No todos aceptaron; algunos se rebelaron sabiendo que morirían…Hay memoria de algunas otras rebeliones individuales que fueron castigadas enseguida con una muerte atroz…y de muchos otras casos de suicidio, en el momento de la elección o inmediatamente después. Por fin también hay que recordar que fue la Escuadra Especial la que organizó, en octubre de 1944, la unica tentativa desesperada de rebelión de la historia del Lagar de Auschwitz….Vuelvo a decir: creo que nadie esta autorizado a juzgarlos, ni quien ha vivido la experiencia del Lager ni, mucho menos, quien no la haya vivido…Por eso pido que la historia de “los cuervos del crematorio” sea meditada con compasión y rigor, pero que no se pronunció en un juicio sobre ellos”

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