Stefan Zweig

Surfeando encuentro una web sobre Stefan Zweig, el escritor vienes que, incapaz de soportar la barbarie que le había tocado vivir, y en uso de la última y mayor libertad que le quedaba, puso fin a su vida con su propia mano en el año 1942, junto a su esposa.Si alguna vez existió Dios, cuando creo el mundo, lo hizo con la esperanza de que algún día lo habitaran hombres como Stefan Zweig.

Del discurso pronunciado por Stefan Zweing en el PEN de Nueva York durante la II Guerra Mundial:

“A lo mejor les maravillará que a pesar de todo, continuemos creando y escribiendo en esta lengua alemana. Pero un escritor sí puede realmente abandonar su país aunque no pueda jamás desligarse de la lengua en la que piensa y crea desde su interior. En esta lengua hemos luchado toda nuestra vida contra la idolatración del nacionalismo y ella, es la única arma que nos queda para continuar luchando contra la antiesencia criminal que destruye nuestro mundo y pisotea la dignidad humana.”

De dos cartas que dejó tras su suicidio:Primera, dedicada a Brasil:

“Antes de partir de la vida, con pleno conocimiento, y lúcido, me urge cumplir con un último deber: agradecer profundamente a este maravilloso país, Brasil, que me ofreció a mí y a mi trabajo una estancia tan buena y hospitalaria. Cada día aprendí a amar más este país, y en ninguna parte me hubiera dado más gusto volver a construir mi vida desde el principio, después de que el mundo de mi propia lengua ha desaparecido y Europa, mi patria espiritual, se destruye a sí misma. Pero después de los sesenta se requieren fuerzas especiales para empezar de nuevo. Y las mías están agotadas después de tantos años de andar sin patria. De esta manera considero lo mejor, concluir a tiempo y con integridad una vida, cuya mayor alegría era el trabajo espiritual, y cuyo más preciado bien en esta tierra era la libertad personal. Saludo a mis amigos. Ojalá puedan ver el amanecer después de esa larga noche. Yo, demasiado impaciente, me les adelanto.”

Segunda, para su ex-mujer.”Tú tienes tus hijos y con ello una tarea en la vida; tú tienes intereses varios, una inquebrantable energía. Estoy seguro de que alguna vez vivirás mejores tiempos y comprenderás por qué mi pesimismo me ha impedido aguantar más. Te escribo estás líneas en mis últimas horas. No te puedes imaginar cuán aliviado me siento desde que tomé esta decisión. Dales recuerdos cariñosos a tus hijos de mi parte y no sufras, recuerda siempre cómo he admirado a Joseph Roth o a Rieger que supieron evitar el sufrimiento.Ten coraje, ahora sabes que estoy tranquilo y feliz.Con mi amor y amistad”

Algunos fragmentos de sacados de sus obras: “El gran inquisidor de Dovstoievski demuestra con cruel dialéctica que, en el fondo, la mayoría de los hombres teme la propia libertad y que, de hecho, ante la agotadora variedad de los problemas, ante la complejidad y responsabilidad de la vida, la gran masa ansía la mecanización del mundo a través de un orden terminante, definitivo y válido para todos, que les libre de tener que pensar. (“Castelio contra Calvino,pág.14. Ed. Acantilado).

“Pues la ambición sólo se inflama ante lo azaroso del éxito y el logro fácil, pero nada eleva el corazón de modo tan espléndido como la caída de un hombre en lucha contra el predominio invencible del destino. Esa es la más grandiosa tragedia de todos los tiempos, la que de cuando en cuando logra crear algún poeta, y la vida miles de veces.” (“Momentos estelares de la humanidad”, -La lucha por el polo sur-. Ed. Acantilado).

“Como si pudiera haber algo más rico y dichoso que la gran paz en cuyo hechizo duermen todas las pasiones y todas las nostalgias; que, sin embargo, era como una fuente que obra prodigios, en cuya suave corriente, de misterioso poder, se disuelve todo lo enfermo y odioso, como una capa molesta, gravosa.”(“El amor de Erika Ewald” pág.69. Ed Acantilado).

“Desde la mañana a la noche se está a la espera de algo que nunca llega. Se espera y se espera. Y no ocurre nada. Y se sigue esperando, y esperando, y esperando. y pensando, y pensando, y pensando.. hasta que duelen las sienes. Y no ocurre nada. Y estás solo. Solo. Solo.(“Novela de ajedrez” pág.49. Ed. Acantilado)

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